15 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Yoga como forma de ser

¿Cómo definirías el yoga?
Me cuesta explicar lo que es el yoga para mí, porque soy consciente de que voy a desvirtuarlo al encajarlo en conceptos. Creo que lo definiría como una práctica que me ayuda a transformarme en algo más sutil. Soy un friki del tema, y eso hace inevitablemente que haya consumido definiciones por un tubo, y explicaciones del método en todos los formatos. Siempre que se lo cuento a alguien digo que empecé a meditar tras leer Siddhartha, de Hermann Hesse. A partir de ahí me descargué una de esas apps de meditaciones guiadas y empecé a practicar ejercicios de respiración y de atención al momento presente. Es cierto que mi práctica “formal” nace de flipar con la imagen que el autor transmite del despertar interior, pero estoy convencido de que mi camino hasta ese libro había empezado mucho antes. De todas maneras, el antes de Siddhartha lo voy a dejar para otro relato. A ver si funciona esto de crear intriga como en las series y lees los próximos capítulos con más curiosidad todavía.
Ahora mismo noto que en gran parte escribo desde el querer que quede guay y que guste. No sé si es bueno o malo… Por un lado quiero que sea lo más natural y lo más desde el corazón posible, porque me he dado cuenta de que esa presión social me hace disfrutar menos de escribir. Pero por otro quiero que quede guapo de verdad. Me doy cuenta de que me he enredado en este pensamiento y me he salido del relato, así que vuelvo a él.
Siddhartha despertó en mí un valor que siento muy familiar, tanto que diría que es innato y no construido, aunque puedo equivocarme. Es lo apetecible que me resulta observar de manera continuada lo que tengo dentro, con total seguridad de que ese ejercicio de paciencia, desapego y compasión hace que me expanda por todos los costados. Al principio, muchas veces hay una resistencia a volver al presente. Es como si a nuestra mente racional le supusiera un dolor parecido al de un baño de hielo, y tratase de huir a toda costa. Pero un bañista que confía sin dudar en los beneficios del agua fría se va sumergiendo poco a poco a pesar de la molestia, y a la larga encuentra una satisfacción más amplia y duradera que la de placeres más asequibles.
Me hace gracia darme cuenta de que en mi mente hay pensamientos que luchan entre sí, y me siento encerrado en un cine donde proyectan una peli de esa pelea. Vuelvo a hacer el ejercicio de volver a mí, aquí y ahora, y dejo de ser esa búsqueda de soluciones que me tenía absorbido. De paso, el loop me ha llevado a pensar que molaría incluir en el blog las canciones que estoy escuchando, para que suenen mientras lees. A ver si puedo montarlo.
Haciendo yoga he aprendido que el presente es donde sucede todo, y me fascina la idea de aprovechar y experimentar la realidad al máximo. En parte viene de la culpa que siento a veces al notar que me paso horas desconectado de la vida. Unas veces elucubro y temo eventos futuros que no puedo controlar desde donde respiro. Otras rumio recuerdos de las cosas que mi “yo” no ha hecho bien y por las que, al parecer, merece castigo. Al tomar contacto con el testigo de esa voz juzgadora que se había adueñado de mí, empiezo a sentirme un paisaje donde cabe todo lo que existe: lo atractivo y lo aversivo, los impulsos, los pensamientos y las sensaciones. Cada uno toma forma de una escena de teatro en la que soy el protagonista, y me he creído mi propio personaje. Pero una y otra vez doy un paso atrás y paso a ser el director de la peli. Doy otro paso y soy el observador que mira al director. Y cuando me quiero dar cuenta, estoy otra vez corriendo por los laberintos de mi mente, labrada por un atrezzista de toda categoría.
¿Qué quieres conseguir dando clases de yoga? ¿Por qué quieres hacerlo, sabiendo que te supone un sacrificio?
Siento que esa plenitud que empiezo a intuir es tan bonita y fascinante que me encantaría acercarla a las personas que me rodean. Empezaría egoístamente por mi familia, mis amigos y mis seres queridos, y seguiría por cualquiera que pase por la calle. Esa perspectiva del observador de la película que tenemos montada la percibo como un espacio de unión entre todos los seres que toman contacto con esa profundidad. Podría definirlo como un proceso de sublimación en el que las capas que nos separan se desvanecen, e integras que formas parte de una onda que lo conecta todo. Es una sensación que inevitablemente me impregna de compasión y amabilidad, y me lleva a comprender que todo lo que amo es parte de mí, y yo soy parte de todo lo que existe.
Muchas veces noto el impulso de relativizar mis palabras, por miedo a que te tomes al pie de la letra lo que digo. Me observo cauto, porque no quiero ser un farsante ni crear demasiadas expectativas. A la vez soy consciente de que mi mente dubitativa e insegura me impide expresar sin pudor lo que tengo dentro. Otras veces me noto queriendo no sonar romántico o pastelón. Puede que sea por querer dar una imagen más seria o rigurosa de mi ego de “yogui”. Pero vuelvo a estar aquí dentro, en el momento exacto en que suena el beat, brilla la bombilla y siento el peso de mi cuerpo.
El presente es un momento maravilloso. Tanto, que desvela la riqueza de estímulos que pasan desapercibidos en mi estado mental habitual. Un cosquilleo en las plantas de los pies sube por las pantorrillas y despierta todo el tren inferior. Te juro que lo siento vibrando ahora mismo, solo con escribir estas líneas que me hacen prestarle atención. Paso por la cadera, las costillas y la espalda apoyada en la silla. Noto los hombros y los brazos, las teclas en cada letra que escribo, y el cuello conectado con la nariz en cada respiración. Un picor en la nuca se siente como la vibración del resto del cuerpo, pero a lo bestia y concentrada en un punto. Si tuviese que darle un color, sería amarillo, y siento como si estuviese chillando. Noto el impulso de rascarme, pero al observador no le pica tanto como al cuerpo. Ahora percibo que tengo los músculos de la cara un poco tensos. Me siento un poco más vivo que antes.
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!
¿Te ha gustado este artículo?
Sígueme en Instagram para más reflexiones sobre la mente, la experiencia humana, el mindfulness y el yoga.
Sígueme en Instagram @mundoyoga.omSigue explorando
Recibe nuevos artículos de Mundo Yoga sobre mente, experiencia humana, mindfulness y yoga directamente en tu correo.